martes, 3 de febrero de 2009

3 Grandes Verdades - 3 Grandes Mentiras



Hay tres premisas sobre el Alto Sil que son irrebatibles:

  1. El Alto Sil es la nación más hermosa de todo el planeta Tierra
  2. Los habitantes del Alto Sil son los más listos, los más guapos, los más honraos, y los más salaos
  3. El Alto Sil es el centro del Universo

Pero últimamente, además, están muy extendidas ciertas leyendas urbanas (rurales, en este caso) que no son ciertas, y que se basan en una antigua idea errónea que consiste en creer que fuera del Alto Sil, la vida casi no es posible, ni merece la pena:

  1. Las personas humanas que viven fuera de los límites del Alto Sil tienen tres ojos, caminan a cuatro patas, comen carne humana, se revuelcan en sus propios excrementos, y además son taimados y traicioneros.
  2. Fuera del Alto Sil, el planeta es un gigantesco campo de lava seca con numerosos cráteres que expulsan gases tóxicos.
  3. El Ser Supremo, que se asentó en el Alto Sil, dejó el resto de territorios a su suerte bajo la tutela de su antagonista, El Maligno.

Puedo aseverar que estas tres premisas son absolutamente falsas, y el que las defienda, o bien es un ignorante, o un embustero.


Tengo pruebas:


Fuera del Alto Sil, ...también hay agua



Fuera del Alto Sil, ...también hay árboles



Fuera del Alto Sil, ...también luce el sol



Fuera del Alto Sil, ...también existe la belleza


Yo mismo, con estos mismos ojos, lo he visto. Hay vida más allá de nuestras fronteras, casi, casi, igualita que la nuestra. Las personas humanas caminan erguidas, talmente como nosotros. Me crucé con un grupo de ellos, sin posibilidades de escapatoria, me encomendé a lo primero que me vino a las mientes, porque ya me daba por muerto y devorado, pero hete aquí que no sólo no me dieron muerte, sino que me trataron hasta con amabilidad, dadas las circunstancias.

Por eso, hermanos del Alto Sil, os traigo esta buena nueva: hay gente de bien al otro lado.

Y dejaros de memeces y de miraros complacientemente el ombligo, y ¡viajad más, leñe!

Ah, eso sí, ¡QUE VIVA EL ALTO SIL!



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1 comentario:

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