viernes, 17 de octubre de 2008

¿Por qué el Blog?


Molino en el Villar de Santiago

La principal motivación que ha puesto en marcha el mecanismo de este blog ha sido la de dar a conocer el Alto Sil -absolutamente desconocido para el gran público- y conseguir con ello su revalorización -que merece con creces- por aquello de que lo que no se conoce no remueve las conciencias cuando se destruye. A muchos españoles y extranjeros les suena a fábula que todavía queden osos en España. Otros muchos han oído alguna mención sobre el tema, pero nunca le han regalado más de unos segundos de reflexión. Pero cuando se dejan caer por la cordillera Cantábrica y escuchan de primera mano anécdotas sobre el oso que me crucé en la carretera esta noche; el que se puso a comerse las colmenas el otro día mientras charlábamos tranquilamente a la puerta de casa, a escasos cincuenta metros; el osezno que se me quedó mirando cuando estaba buscando las vacas; etc; entonces la existencia del oso pardo alcanza en la mente del oyente un nivel de presencia exagerado. Y es que realmente parece mentira que esté ahí, seguramente viéndonos desde la espesura en muchos momentos del día.

El oso pardo cantábrico es un animal relativamente pacífico. Por supuesto que no ataca al ser humano, a menos que se le busquen las cosquillas, pero eso se puede decir de cualquier animal, incluidas las vacas y los caballos. Sus únicas travesuras -para los afectados esta palabra se les quedará corta, claro- son los ataques a las colmenas, maizales y algún despeñamiento intencionado de ganado. El 90% de su dieta es vegetariana y la mayor parte de la poca carne que engulle suele ser carroña, porque caza con poca frecuencia. El oso está ahí, pero prácticamente es como si no estuviera, porque en general da muy poca guerra. Lo más significativo de la presencia del oso es que si lo hay es porque el entorno está muy bien conservado. Los lugares donde vive el oso tienen automáticamente otorgada la etiqueta de medio natural de calidad. Es por ello que el Alto Sil se demuestra una vez más como un paraíso medioambiental. Porque las osas con crías son el futuro de la especie y en eso el Alto Sil está a la cabeza en estos momentos.


Detalle en la Braña de Cubacho (Rabanal de Abajo)

El urogallo cantábrico. Un animal que ha desaparecido ya de lugares claramente asociados con él, como eran Somiedo, Fuentes Carrionas o Ancares. Ya sólo sobrevive en el Alto Sil y aledaños (Alto Boeza, Omaña Alta), Fuentes del Narcea, Riaño y Redes, por orden de número de ejemplares. Un ave que quedó de manera residual en el norte de España tras la retirada de la última glaciación, hace 15.000 años y coetánea del lince boreal o la perdiz nival, ya extinguidos aquí. Hace veinte años había más del doble de ejemplares de los que quedan a fecha de hoy. La progresión de su desaparición es tan brutal que aunque algunos le dan varias décadas de vida, las cifras nos vienen a decir que igual dentro de diez años ya no quedará ningún ejemplar. Y más teniendo en cuenta que cuantos menos ejemplares hay, más acusada es la extinción. Como ejemplo del declive de la especie, los censos de Ancares en el año 1985: de 20 a 26 machos y de 17 a 20 hembras; hace tres años que no se detecta un sólo ejemplar ya.

El urogallo no es un ave más, no es una gran gallina o un mero pajarraco. Es un animal emblemático, mágico, con un aureola y un carisma del que carecen otros animales. Es el símbolo del valle de Laciana y el Centro de Interpretación sito en Caboalles de Arriba lleva su nombre. Su extinción significaría una gran pérdida y causaría un gran dolor entre todos nosotros. El futuro es negro, muy negro, pero siempre se pueden tomar medidas para retrasar su desaparición o, quién sabe, incluso estabilizar la población actual. Pero esas medidas no se están tomando, mientras se siga permitiendo la apertura de pistas forestales, el acceso rodado sin control, la impunidad absoluta en materia de incendios, la apertura de minas de carbón a cielo abierto, de canteras en lugares críticos, la construcción sin trabas de casas de recreo en lugares muy delicados, las bajas penas para cazadores furtivos, y tantos otros elementos secundarios que contribuyen al deterioro del hábitat del urogallo.


Castañar en Castro (Palacios del Sil)

Volviendo al hilo perdido en el primer párrafo, en que se empezaba a explicar el porqué de este blog, todo lo anterior sirve para resaltar el valor general del Alto Sil, las circunstancias que pueden hacer peligrar su integridad y por supuesto, esperamos que este blog sea un granito de arena más que ayude a recabar apoyos -aunque solamente sean de simpatía desde la distancia- para evitar que los cuatro de siempre dejen de enriquecerse a costa de la destrucción del patrimonio de todos.




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